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¿Has cruzado el fatídico umbral de la “banda“? ¡Que no cunda el pánico! Aquí tienes un pequeño manual con todo lo necesario para evitar todos esos deslizamientos de estilo que se arriesgan a añadir años a tu ropa.
La vida -como sabemos- comienza a la edad de 40 años, así que ¿por qué temer la cuarenta y una velas en el pastel?
Una mujer, después de haber cruzado el umbral de la “puerta de los 40“, está llena de su belleza y, aunque le falte un poco la frescura de los 20 años, puede compensarlo con el encanto y la personalidad como nunca antes. Es la edad de oro, la edad que ve el nacimiento de una nueva conciencia. ¡Y las 4 décadas de compras y renovación de vestuario habrán valido la pena!
Sin embargo – huelga decir – algo cambia inevitablemente y es legítimo preguntarse cómo vestirse a los 40 años para evitar peligrosos deslices de estilo.
Pero ten cuidado: el mayor riesgo es sucumbir a la tentación de los excesos que, nunca como a esta maravillosa edad, se arriesgan a añadir años a tu mirada.
¡Pero sin pánico! Para ayudarte en tu primera compra, hemos elaborado un manual con todo lo necesario para no hacerlo. Tenemos que seguirlo cuidadosamente para evitar prendas o surtidos de ropa de los que será mejor que te mantengas alejado a partir de ahora. Penalidad: ¡parecer irremediablemente agonizante!

No al clásico “demasiado

Cuando se cruza la edad de 40 años, una de las creencias más extendidas es la de tener que deshacerse de los líderes “más jóvenes” en favor de trajes de mujeres reales. Nada podría estar más mal!
Ciertamente, un poco de “corte de armario” será imprescindible y añadir un toque de sobriedad a tu look manejando hábilmente un poco de ‘clásico‘ será indispensable. Pero recuerda: una de las reglas de oro es evitar trajes con un sabor demasiado riguroso.
Así que da luz verde a las prendas siempre verdes dedicadas a los pilares de la moda, que a partir de ahora ya no pueden faltar en tu armario -como los vestidos de vaina, las faldas de longuette y las chaquetas-, pero ten cuidado de liberarlos de los clichés habituales, ¡aplicando el maravilloso arte de mezclar y combinar!
Una prenda seca, no en lugar de una prenda demasiado tragada y clásica con un aspecto total, que le dará en un abrir y cerrar de ojos un aspecto definitivamente demasiado elegante.
¿La moraleja de la primera regla? Durante tus primeros 40 años redescubre lo clásico, pero úsalo con moderación, siempre cuidando de dar una nota ligera al conjunto con combinaciones arenosas o accesorios con un alma glamorosa.

No al tipico “demasiado joven“.

“Detrás del instituto, delante del museo” es una de las máximas más famosas de nuestro tiempo. Y no se equivoca.
Pero, ¿cómo evitar el efecto “museo”? Ya lo hemos dicho: no ceder a la tentación de los excesos.
Si es cierto que el “demasiado clásico” debe ser cuidadosamente evitado, la apariencia con un sabor demasiado “adolescente” puede ser aún más arriesgada!
No hay nada que envejezca como el contraste entre un atuendo excesivamente joven y un look que no es más fresco. El conjunto se vuelve tan estridente que irremediablemente resulta en temidas expresiones de desilusión disfrazadas de elogio, tales como: “tienes una apariencia juvenil”, lo que la mayoría de las veces implica que la parte directamente interesada quiere “ser un hombre joven”, ¡aunque sea muy joven después de todo ya no lo sea!
Un no seco a las tendencias excesivas y un aspecto total demasiado agresivo. Aproveche su experiencia para encontrar las tendencias más sobrias, destinadas a perdurar en el tiempo, y concéntrese en las que dan un toque de frescura a las prendas más clásicas.
Cuidado también con las longitudes y las transparencias: si su cuerpo lo permite, la ropa con un gusto sensual no debe ser estrictamente prohibida, siempre y cuando se maneje con juicio, en dosis muy pequeñas y con un buen gusto extremo!

No a las líneas de bolsas

Una vez que se ha cruzado el umbral de las “fajas“, uno de los cortes de los que se debe mantener estrictamente a raya es el ancho y completamente recto. El efecto “fundido” está asegurado!
Cualquiera que sea su contextura, la cintura nunca debe ser olvidada y debe ser enfatizada cuidadosamente.
Pero, ¿cuál es la solución si te gustan los cortes anchos? Un pequeño truco para llevar ropa ancha con mayor frescura.
Durante tus primeras compras a partir de los 40 años, tendrás un buen conjunto de cinturones: te ayudarán a resolver más atuendos de los que te imaginas, convirtiéndote en poco tiempo en el accesorio imprescindible de tu armario.

Cuidado con las rodilleras

Contrariamente a lo que piensas, la falda midi se convierte en una prenda decididamente arriesgada después de los 40 años y debe ser necesariamente elegida con criterio y gusto, para modelos y combinaciones.
Entre los cortes más atrevidos de faldas de rodilla (¡y vestidos!), capaces de añadir en un momento una anualidad extra a su traje, está sin duda la rueda o plisado.
Pero no tengas miedo. Si te gustan los cortes retro, no necesariamente tienes que quitarlos de tu armario: sólo tienes que elegir telas modernas o combinaciones arenosas para hacer el conjunto más ligero.